La leche de las más selectas ganaderias de la Mancha, entre las que se encuentra la autóctona oveja manchega, es recogida en camiones isotermos y llega a fábrica donde se la somete a un primer tratamiento de higiezación, a la vez que se realiza un completo análisis.

El proceso se inicia con la pasteurización de la leche, que garantiza la calidad del producto sin perder sus caracteres nutricionales.

Dotada de la más avanzada tecnologia, tanto el proceso de elaboración como su limpieza está comandado por ordenador.
El laboratorio equipado con las mejores técnicas del momento, no sólo analiza la materia prima sino el producto en todas sus fase, siguiendo un riguroso control de calidad.

Después de pasar al saladero son almacenados en cámaras a temperatura y humedad adecuadas, variando el tiempo según su maduración.

Con una esmerada presentación, una amplia red comercial abastece regularmente diferentes mercados nacionales e internacionales gozando de un reconocido prestigio y siendo símbolo de garantía.